lunes, 25 de agosto de 2014
Edgar Allan Poe (Fragmento El pozo y el péndulo)
Cuando me llevaba una porción a los labios pasó por mi mente un
pensamiento apenas esbozado de alegría... de esperanza. Pero, ¿qué tenía yo
que ver con la esperanza? Era aquél, como digo, un pensamiento apenas formado;
muchos así tiene el hombre que no llegan a completarse jamás. Sentí que era de
alegría, de esperanza; pero sentí al mismo tiempo que acababa de extinguirse
en plena elaboración. Vanamente luché por alcanzarlo, por recobrarlo. El
prolongado sufrimiento había aniquilado casi por completo mis facultades
mentales ordinarias. No era más que un imbécil, un idiota.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario